Los niños olvidados de Guatemala. Denuncia de maltrato de Remar a niños

Los niños olvidados de Guatemala. Maltrato de Remar a niños

“La vara” es el instrumento principal del método disciplinario de REMAR. Los chicos con los que conversamos reaccionaron con estas palabras a la referencia a REMAR: “palizas,” “bate de béisbol,” “bate de béisbol de aluminio,” “palo de escoba,” “leña,” “cuarto de aislamiento,” “dedo roto” y “costillas rotas.” El derecho internacional de los derechos humanos prohíbe estrictamente el uso del castigo físico o el aislamiento punitivo con los niños. A pesar de que existe mucha información sobre estos abusos, ninguna autoridad guatemalteca está supervisando las actividades de REMAR: ni el Procurador de los Derechos Humanos, ni la oficina de Tratamiento y Orientación de Menores, que depende de la Primera Dama y tiene la responsabilidad directa de supervisar los centros de detención, ni tampoco la Primera Dama. Por el contrario, REMAR extendió recientemente su dominio — hasta el verano de 1996 sólo controlaban uno de los centros para varones.

© Human Rights Watch
New York: Human Rights Watch, 1997

Noticia Completa:

Los niños olvidados de Guatemala
VIOLENCIA POLICIAL Y ABUSOS A DETENIDOS

Guatemala ratificó la Convención de los Derechos del Niño en 1990 y es uno de los primeros países que se comprometió a respetar los derechos humanos del niño. Casi siete años más tarde, ese compromiso ha dado pocos frutos.

Los miles de niños que viven en las calles de Guatemala se enfrentan a diario a palizas y ataques sexuales por parte de la Policía Nacional y los guardias de seguridad privada (que son supervisados por el Ministerio del Interior). Desde principios de 1990, ha habido una disminución de los crímenes más graves contra niños de la calle, aunque siguen produciéndose. En abril de 1996, dos oficiales de la Policía Nacional violaron una niña de dieciséis años Susana Gómez, mientras que un tercero vigilaba. En septiembre de 1996, un oficial de la Guardia de Hacienda ebrio asesinó a tiros al niño de dieciséis años Ronald Raúl Ramos. En 1996, fueron asesinados más de diez niños de la calle en circunstancias sospechosas. Hasta abril de 1997, todos los responsables de estos casos seguían en libertad.

Recientemente se emitieron tres condenas por homicidio de niños de la calle, dos a finales de 1996 y una en enero de 1997. Estas condenas de tres guardias de seguridad privada, dos oficiales de la Policía Nacional y un ex comisionado militar fueron importantes y alentadoras. Sin embargo, cientos de casos relacionados con ataques a niños de la calle quedan impunes; en la mayoría ni siquiera se han iniciado las investigaciones. Los investigadores de la policía no tienen un interés prioritario en los delitos contra niños de la calle, sobre todo si están implicados sus compañeros.

En contraste con la impunidad de que disfrutan los delincuentes policiales, los menores de edad reciben un trato duro, incluso los que no han cometido un delito. La “justicia de menores” en Guatemala padece muchos y graves defectos, lo que la convierte en una forma de encierro sistemático en lugar de una aplicación de la justicia. Se detiene y encierra arbitrariamente a los niños de la calle, a veces sólo por estar en la calle y otras veces se les acusa de delitos tan vagos y amplios como “escándalo en la vía pública” o “mendicidad.” No existen programas gubernamentales que se encarguen de los niños de la calle, la mayoría de los cuales han sido abandonados o sufrido abusos de sus familiares.

Una vez detenidos, los niños pueden pasarse meses encerrados a la espera de una decisión judicial, con frecuencia sólo por no tener familiares que los reclamen. Puede que el juez ignore sus derechos al debido proceso cuando se presenten ante el tribunal: varios niños nos dijeron que los jueces se habían negado a dejarles hablar o los habían sacado de la sala durante la presentación de pruebas contra ellos. No se proporciona asistencia legal de ningún tipo a estos niños. Las sentencias varían tremendamente, con frecuencia según la situación económica de los niños.

Los jueces envían a algunos niños a los centros de detención “para su protección.” Cincuenta por ciento o más de todas las niñas detenidas forman parte de esta categoría. Los niños en esta situación son encarcelados junto a los delincuentes menores. De este modo, los niños que han sido violados o maltratados por sus padres, los niños en estado de malnutrición, escapados o hasta algunos niños discapacitados comparten los mismos centros aterradores que albergan a drogadictos, carteristas, prostitutas y hasta asesinos. Lo que es aún más grave, las edades de los internados en los centros varían entre los ocho y los diecisiete años. Por lo tanto, cabe la posibilidad de que víctimas de abusos de ocho años acaben en el mismo centro que los asesinos de diecisiete años.

Los niños en detención no reciben rehabilitación y educación significativas, ni tratamiento psicológico y, a excepción de un centro de detención, tampoco formación profesional. Se obliga a algunos niños a realizar trabajos forzados. Están hacinados en condiciones de insalubridad sin ninguna intimidad y con muy poco respeto a su integridad como personas. Los niños detenidos padecen el maltrato de miembros del personal y de otros detenidos, a veces con el consentimiento del personal. Los dejan en manos de personal sin formación y no calificado. Todas estas condiciones violan el derecho internacional de los derechos humanos.

La Primera Dama, Patricia de Arzú, es responsable, como titular de la Secretaría de Bienestar Social, de los centros de detención para menores de Guatemala, o “centros reeducativos,” como se conoce a algunos de ellos. La Primera Dama, invocando falta de recursos y corrupción de su personal, ha dejado prácticamente todo el control de los centros para menores en manos de la organización evangélica española Rehabilitación de los Marginados, REMAR, que supuestamente ofrece sus servicios de manera desinteresada. REMAR se dedica a la rehabilitación de ex drogadictos y ex convictos españoles enviándolos al extranjero para que trabajen con menores conflictivos. Actualmente, la organización controla los tres centros para varones de Guatemala.

“La vara” es el instrumento principal del método disciplinario de REMAR. Los chicos con los que conversamos reaccionaron con estas palabras a la referencia a REMAR: “palizas,” “bate de béisbol,” “bate de béisbol de aluminio,” “palo de escoba,” “leña,” “cuarto de aislamiento,” “dedo roto” y “costillas rotas.” El derecho internacional de los derechos humanos prohíbe estrictamente el uso del castigo físico o el aislamiento punitivo con los niños. A pesar de que existe mucha información sobre estos abusos, ninguna autoridad guatemalteca está supervisando las actividades de REMAR: ni el Procurador de los Derechos Humanos, ni la oficina de Tratamiento y Orientación de Menores, que depende de la Primera Dama y tiene la responsabilidad directa de supervisar los centros de detención, ni tampoco la Primera Dama. Por el contrario, REMAR extendió recientemente su dominio — hasta el verano de 1996 sólo controlaban uno de los centros para varones.

Además, REMAR administra por su cuenta nueve centros privados para menores. Cada año, los jueces de menores de Guatemala envían a casi un millar de niños a estos centros. Los niños están bajo el control de la organización hasta que REMAR notifica al juez que están en disposición de ser puestos en libertad. No existen visitas de funcionarios de los juzgados, ni evaluaciones del personal de REMAR, ni observación y supervisión independientes. Los niños que habían estado en estos centros informaron sobre abusos físicos frecuentes y de coacción religiosa. (También se informó de coacción religiosa en los centros estatales para menores dirigidos por REMAR.)

En 1996, el Congreso guatemalteco aprobó un nuevo Código de la Niñez y la Juventud, cuya entrada en vigor está prevista para el otoño de 1997. El nuevo Código supone una mejora sustancial en relación al Código vigente. Se amplían las garantías procesales de los niños acusados de un delito, como el derecho a tener un abogado pagado por el gobierno. Se prohíbe el internamiento de niños en situación de custodia en centros de detención para menores. También se prohíbe el encarcelamiento de niños por delitos de condición social, como escapar del hogar familiar o vivir en la calle. El Código contiene toda una serie de mejoras — si se llegara a aplicar en su totalidad, cesarían la mayoría de los abusos que se exponen en este informe. Hasta este momento, en Guatemala se siguen violando a diario los derechos humanos del niño.

* * * *

Este informe está basado en entrevistas con treinta y cinco niños y jóvenes realizadas por una investigadora del Proyecto de Derechos del Niño de Human Rights Watch en agosto y septiembre de 1996. También tuvimos amplias conversaciones con representantes de organizaciones no gubernamentales guatemaltecas e internacionales, entre ellas varias dedicadas exclusivamente al trabajo con niños de la calle. Entre los funcionarios del gobierno con los que nos entrevistamos había representantes de la Secretaría de Bienestar Social de la Presidencia de la República, de la Procuraduría de los Derechos Humanos, de la Magistratura Coordinación de la Jurisdicción de Menores y de la División de Menores del Ministerio Público.

El Gobierno de Guatemala se negó a conceder a nuestros investigadores el acceso a los centros de detención de menores. Pudimos visitar brevemente otros centros con la ayuda de otras personas. Además de estas visitas, la información sobre los centros de detención fue reunida y confirmada a través de entrevistas con detenidos recientes.

© Human Rights Watch
New York: Human Rights Watch, 1997

http://www.hrw.org/spanish/informes/1997/ninos_guatemala.html

About these ads

Una respuesta

  1. Por este medio quiero hacer de su conocimiento que REMAR es un centro de disciplina no apto no solo par los menores de edad sino para los ancianos adultos tal es el caso en asa hogar Abraham en la aldea Aguas Calientes aca en Guatemala donde sufren maltrato, y ademas no se sabe a donde ir para poner esta denuncia pues el encargado de esa institucion que es un portugues no trata con amor a los ancianos violando asi sus derechos necesitaria q me enviaran un correo o direccion a donde podria abocarme y hacer mi queja. este bloc esta excelente.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

%d personas les gusta esto: